lunes, 14 de septiembre de 2015

Antídoto (Jeff Carlson)

 FICHA TÉCNICA:
  • Título: Antídoto
  • Autor: Jeff Carlson
  • Género: Novela
  • Plataforma / Editorial: -
  • Precio: -
  • Número de páginas: 1179 (PDF en letra grande)
Que a los estadounidenses les gusta más un fin del mundo que a un tonto un lápiz es algo que muchos ya sabíamos. Que les gusta verse como una nación vulnerable y frágil cuando en realidad pueden desintegrar un país entero al otro lado del planeta, también. Y que esta novela es una puta basura que debería convertirse en la medida universal de lo malo es algo que muchos aficionados a la lectura nos tendríamos que empezar a plantear.

“Antídoto” es la séptima novela (y probablemente última, porque ya no doy para más) que forma parte de mi particular “Desafío Zombie”... O lo sería de no ser porque en esta historia no aparecen zombies por ningún lado. Ni infectados, ni mutantes, ni devoradores de carne, ni nada. Cero. El único nexo de unión que tiene con otras obras del género es la pandemia que manda a tomar por saco a la civilización. El autor intentó mezclar los argumentos de “La carretera” y “Mensajero del futuro” con la esperanza de que le saliera algo mínimamente follable... Y lo que le salió fue una prostituta húngara de dos cabezas, voz estridente y una espesa costra de mierda en la raja a la que nadie en su sano juicio le pondría las manos encima. Así de mala es.

La historia nos habla de un experimento con nanotecnología que, como no podía ser de otra manera, termina por irse al traste y destruye la mitad del planeta. El virus afecta a cualquier animal de sangre caliente que esté por debajo de 3.000 metros de altitud. Los escasos supervivientes, así como sus respectos gobiernos, se ven obligados a retirarse a las zonas montañosas para sobrevivir. El Gobierno de Estados Unidos se refugia en las Montañas Rocosas, pero no tardan en surgir las primeras disensiones, estallando una guerra civil entre el Gobierno legítimo y los rebeldes. Mientras tanto, un grupo de sobrevivientes logran huir de la zona gubernamental con un prototipo de la vacuna para compartirla con el resto del mundo, algo que los legalistas no está dispuestos a permitir.

Que una novela sobre una segunda Guerra Civil Estadounidense sea un completo coñazo es imperdonable. Y esta novela es tan aburrida e insufrible como esos documentales que echan en Mega o en Energy contándote cómo se fabrica un puto puente colgante. Tanto, que hace parecer al @#$% de Murakami un genio de la literatura. Es más, este enorme montón de mierda de cuatro días ha sido de capaz de convertir a “Nueva York, Hora Z” en una obra maestra. Cualquier novela de zombies es un millón de veces preferible a leer semejante suplicio. Es como si te dieran a elegir entre mearte o cagarte encima. Sabes que las dos opciones son malas, pero una es peor que la otra. 

Todavía no hemos acabado el primer tercio de novela cuando ya estamos queriendo abandonarla, porque la historia no nos ofrece nada interesante. Los personajes son tremendamente ambiguos y juegan a un “Sí, pero no” que resulta desquiciante. No suelo ponerme de mala leche con un libro, pero la lectura de esta chorrada hizo que deseara salir a la calle a desollar gatitos. Hacia la mitad, ya solo deseaba violar ancianas... Y al llegar a la última página, sentí la imperiosa necesidad de meterle por el culo al autor todos y cada uno de los ejemplares de la primera edición. Y ahora mismo es cuando no puedo evitar cagarme en mí y en mi estúpida manía de no dejar un libro a medias, porque soy incapaz de alejarme del olor a mierda aun cuando me la ponen delante, en lugar de emplear el tiempo en cosas más útiles como descubrir una cura contra el cáncer o zurrármela delante del ordenador mientras veo porno. Este libro es como la Ley de Herodes. ¡ME CAGO EN SUS MUERTOS!

Leerse esta novela es como tragar mierda: deseas que se acabe cuanto antes, pero las paletadas de porquería siguen llegando en mayor número. En primer lugar, tengo la sensación de que se ha desperdiciado lo que podría haber sido una buena historia. Carlson se emperró en darle a su libro un aire profundo y solemne, pero descuidó la claridad y la emoción básicas que deben tener este tipo de relatos. La novela es tan aburrida y se hace tan cuesta arriba que terminarla resulta prácticamente imposible. El autor utiliza un tono tan serio y moralista que resulta inaguantable. No es, desde luego, una lectura ligera, pero carece del interés suficiente como para pasar por el enorme tormento que resulta leerla. Lo he dicho antes y lo repito: leer “Antídoto” es como atravesar a nado un río de mierda.

En cuanto a los personajes, es insufrible tragarse esa tensión sexual que tienen los protagonistas. Tan pronto quieren follar como hacer voto de castidad (lo de la caja de condones que Ruth coge de una farmacia abandonada es de chiste). Después también hay un triángulo amoroso que tiene de emocionante lo mismo que una carrera de caracoles... Es que... joder, en serio, qué ganas de darle una ostia a cada uno para quitarles tanta tontería. Por cierto, ya que estamos, os diré que los dos protas no acaban juntos: él se va con otra tipa que hay por ahí perdida y ella decide casarse con su trabajo para convertirse en leyenda o algo así, la verdad es que me trae si cuidado.

La subtrama de espionaje es inconsistente y confusa, hasta el punto de no tener ningún sentido. ¿Por qué los rusos y los chinos invaden Estados Unidos cuando tienen el poder suficiente para destruir a las naciones rivales que han ocupado sus zonas montañosas? Es estúpido, de la misma forma que es igual de subnormal que bombardeen la nueva capital de Estados Unidos con una superarma nuclear. ¿De qué coño les servirá asentarse en una zona más radioactiva que el cerebro de un tronista de “Hombres, mujeres y viceversa”? ¡NO TIENE SENTIDO! Pero lo peor es que el autor se empeña en demostrarnos que sí, que todo obedece a un complicadísimo plan de superviviencia y todas esas memeces.

Lo peor de todo es el trasfondo perverso de la historia, pues de nuevo América se convierte en el país que marcará la diferencia, el que echará al enemigo al mar y unificará el planeta bajo un reinado de paz y concordia, la llama de la antorcha que iluminará el mundo... Esta novela no solo es mala y produce cáncer, sino que además es ODIOSAMENTE YANKI.

Y luego está el estilo del autor, amante de meter en la historia elementos y personajes de los que el lector no tiene ni idea pero que el tío introduce en la trama porque sí, porque los personajes habían tenido una vida antes de escapar de las Rocosas y no había que dejar nada al azar. El resultado es que hay tramos en los que no tenemos ni idea de lo que está pasando, presentándonos a personajes que parecen que van a ser decisivos pero que luego se dedican a pintar la mona o que bien salen de la historia como si nada. Por otra parte, gracias a esta novela me ha quedado claro que las hormigas y los escarabajos son enemigos formidables. A partir de ahora seré muy cuidadoso cuando me encuentre con una araña en mitad de la noche, no vaya robarme la cartera... Sin olvidar frases tan poéticas y elaboradas como “El agua relucía al amanecer, clara y traicionera”, lo que me lleva a pensar que los grifos del fregadero también conspiran contra mí.

Y ya está, eso es todo. He perdido casi tres días de mi vida con esta basura. A todo esto, estoy seguro de que, dentro de un par de meses, aparecerá por aquí el típico listillo diciéndome aquello de “Pues si no te gusta, ¿para qué pierdes el tiempo leyendo esta clase de libros?”, porque la gente es así, no puede evitar pasar de largo y ya, sino que tiene que dejar constancia de su intelecto y superioridad moral... Así que vaya por delante este simpático “Váyase a tomar por culo y déjeme en paz, señor/a” a modo de ataque preventivo, porque para lidiar con gilipollas ya tengo el jodido mundo real. Ahí os quedáis.

PD: Tal y como suponía, acabo de enterarme de que esta novela es en realidad la continuación de otra titulada “La plaga” y en la que se nos cuentan los sucesos previos al estallido de la pandemia (entre los que se incluye la estancia de uno de los protagonistas en la EEI). Como leerse esta bazofia sería el equivalente a leer “Las Dos Torres” sin haberle echado un ojo antes a “El Señor de los Anillos”, lo suyo sería retirar la reseña, pedir perdón por mi error y quedarme tan ancho, pero es algo que no voy a hacer porque, con precuela o sin ella, este libro seguiría oliendo a culo igualmente. Buenas noches a todos.

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