miércoles, 30 de enero de 2013

Obsesión (Antonio Lagares)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Obsesión
  • Autor: Antonio Lagares
  • Género: Relatos
  • Número de páginas: 218
  • Editorial: Ediciones JavIsa23
  • Precio: 14 euros
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: 8
Con la reseña de Obsesión, de Antonio Lagares, ponemos fin a nuestro repaso por lo más destacado del catálogo de Ediciones JavIsa durante el año 2012, un recorrido que empezábamos con Vida entre tinieblas (Itsy Pozuelo) y continuábamos con La mansión de la colina (Daniel Auster) y el Recopilario de Relatos "Mil Palabras"

Mucho habíamos oído de Antonio Lagares, uno de los responsables de Cómo triunfar en la literatura sin morir en el intento (los otros son Díaz de Tuesta y Daniel Estorach) y decano de Ediciones JavIsa, editorial que ha publicado dos de los tres trabajos que ahora tiene en el mercado (Viaje sin retorno y el propio Obsesión). Con la lectura de Obsesión, descubrimos a un autor curtido en el mundo del relato breve y cuyo talento está más que demostrado.

Abre este recopilario el extraordinario La caja de la felicidad. La lectura de este relato justifica ya de por sí la del resto del libro, encontrándonos con un drama tan brillante como sobrecogedor. Al estilo de los grandes compositores de orquesta, Antonio nos regala una maravillosa obertura en la que se dan cita el drama y la muerte. En La caja... nos ponemos en la piel de Martín, el clásico tonto del pueblo que suele haber en cualquier localidad de segundo orden alejada de la mano de Dios. Martín aguanta estoicamente las burlas, los insultos y las patadas, pues sabe que su calvario no será eterno y que, como todo mártir, tendrá su recompensa. Y es que nunca antes el mar había significado tanto para alguien. Con este relato Antonio nos muestra su capacidad para asombrarnos y estremecernos, ofreciéndonos un interesante enfoque sobre el mundo de las emociones, la locura y la propia obsesión.

La acción decae notablemente en Al cruzar la línea, un monólogo lleno de simbolismo y elementos vanguardistas que, en nuestra opinión, rompe el impulso que nos había dado La caja... En todo caso, este pequeño bache queda salvado gracias a El inquilino, una historia de fantasmas de las de antes, de las de toda la vida; y El paseo, donde el humor y la locura se dan la mano en un clarísimo homenaje a El Quijote. Si en La caja... Antonio nos había mostrado un retrato en sepia de los trastornos mentales, aquí la cosa ya se vuelve más viva y alegre, adquiriendo los colores propios del traje de un arlequín. Comentarios subidos de tono, bromas con doble significado y una delirante atmósfera de hospital psiquiátrico hacen de este relato uno de los mejores de todo el volumen. Sin salir del hospicio, la cosa continúa con Secuelas, narración en la que nada es lo que parece y un amargo alegato antibelicista donde los haya.

La denuncia social aparece reflejada en relatos como El espejo y El Ángel de la guarda, ambos dedicados al mundo de las mujeres. Si bien en el primero vemos como una esposa maltratada se toma la justicia por su mano, en el segundo seremos testigos de lo terrible que es ser una mujer inmigrante en un país lleno de extraños. Del mismo palo es El día libre, un sórdido relato que, por su dureza, resulta estremecedor.

El misterio vuelve a hacer acto de presencia en El despertar, donde observamos como su protagonista es víctima de una horrible maldición. Poco después tendremos ocasión de deleitarnos con La promesa, otra de esas piezas maestras que tanto abundan en el libro y cuya lectura es obligatoria. Dicen que un clavo saca a otro, pero lo cierto es que los protagonistas de esta historia se necesitan hasta límites insospechados. Espeluznante texto que nos hace reflexionar sobre el significado del paso del tiempo y de cómo un nuevo amor puede surgir de las cenizas de otro.

En Los miedos del alma Antonio nos muestra un drama de hospital. Nunca antes la curiosidad había resultado tan peligrosa. Y más cuando hay seres sobrenaturales de por medio. 

Los últimos cuentos del recopilatorio llevan la obsesión hasta límites enfermizos. La sangre corre y nos salpica en pleno rostro. Así sucede en La mecedora, donde un hombre normal termina por perder la cabeza al descubrir qué es lo que ocurre en el piso de arriba. Algo parecido ocurre en Ansias de Venganza, donde no se salva ni el apuntador. Y mientras que en El aniversario nos encontramos con una esposa deseosa de hacer desaparecer a su marido (la estructura sobre la que se sustenta el texto es sencillamente brillante), en El aprendiz del olvido somos testigos de la destrucción de un sueño que nunca pudo realizarse. Y aunque sintamos lástima de ese aprendiz de torero fracasado, lo cierto es que será mejor no encontrarnos con él, no vaya a ser que paguemos las consecuencias de su desilusión.

Quince impactantes historias llenas de misterio y que no os podéis perder. Muy recomendable.

jueves, 24 de enero de 2013

Ecos de odio (Iván de los Ángeles Company)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Ecos de odio
  • Autor: Iván de los Ángeles Company
  • Género: Aventuras
  • Número de páginas: 484
  • Editorial: Ediciones Atlantis
  • Precio: 18 €
  • Valoración de Crítica Literaria Novel: 8,5
INTRIGAS POLÍTICAS CON SABOR A "FINAL FANTASY"

En el lejano planeta de Órice, la todopoderosa ciudad de Aklas se encuentra a punto de celebrar sus elecciones a la presidencia. Lo que a primera vista puede parecer un suceso anodino, se convierte en un hecho de relevancia cuando somos conscientes de que el sistema político de la megaciudad está corrompido hasta los cimientos. Por otro lado, el Gobierno no ha dudado en situar al otro lado de la ley a aquellos que puedan representar una amenaza para la estabilidad o que no encajan en el perfil del ciudadano perfecto. Debido a estos motivos, los brujos se han convertido en el chivo expiatorio predilecto de las élites de poder. Nacer brujo significa ser diferente al resto, lo que equivale a una inmediata sentencia de muerte. Para evitar el hostigamiento de las autoridades, los brujos se ven obligados a vivir en la clandestinidad. En tiempos duros, los corazones deben ser aún más duros. Y ningún brujo cumple esta premisa como Ónix, un despiadado asesino a sueldo carente de toda emoción.

Pero para Ónix la vida como mercenario está llegando a su fin. Por eso está decido a retirarse tras cumplir su último encargo. Pero antes de cobrar su recompensa, debe asesinar a Rezler, un exmilitar que vive de espaldas al mundo en mitad del vasto desierto oriciano. Claro que ninguno de los dos es consciente de las sorpresas que les deparará el destino. Ambos enemigos estarán condenados a entenderse para hacer frente a una poderosa amenaza que escapa a toda comprensión, aunque eso les lleve a desafiar al poder establecido y ver cómo Aklas pone precio a sus cabezas. Y aunque a lo largo de su periplo tendrán que hacer frente a multitud de peligros, la irrupción de unos inesperados aliados les permitirá ver las cosas desde otra perspectiva. Al menos será así en el caso del brujo... Porque pese a que el mundo de Ónix es prácticamente una zona de guerra, no hay que olvidar que, hasta en las circunstancias más brutales y salvajes, también hay lugar para el amor. Sobre todo cuando viene bajo la apariencia de una atractiva activista antisistema llamada Moon...

Supongo que a estas alturas Iván de los Ángeles Company no necesita presentación, puesto que ya se ha dejado caer varias veces por aquí gracias a trabajos como Diez Sombras en la Noche, Mystic Crystal o la primera entrega de Ecos de odio, Preludio de una odisea. Con la publicación de la novela completa por Ediciones Atlantis, Iván pone punto y final a la saga literaria que le ha abanderado en sus primeros años como autor. Y lo hace por todo lo alto, ofreciéndonos una alocada ración de tiros, explosiones y duelos a espada que, bajo ningún concepto, podían faltar. La acción y el espíritu aventurero siguen vigentes, pero los personajes han madurado y se han hecho, sobre todo, mucho más humanos.

Soberbio, enorme, colosal, morrocotudo... Eh... creo que nos nos dejamos nada por el camino, ¿verdad? Pues eso. Ecos de odio es genial. Hemos tenido que esperar cuatro años para conocer su desenlace, pero ha merecido la pena. ¿Lo mejor? Una trama a prueba de bomba, unos personajes bien perfilados que van madurando conforme avanza la lectura, una estética tan atractiva como sugerente, una prosa tan hábil como magistral... Y eso por no hablar de su ritmo frenético y adictivo. Leer Ecos de odio no perjudica la salud, pero sí hace que nos convirtamos en unos adictos a su lectura. No vamos a decir la chorrada de que Iván tiene madera de Best Seller, pero sí es cierto que apunta maneras. Ojo al dato, porque ahora mismo su juventud es una de sus mejores aliadas. Y lo que le queda...

¿A mejorar? No todo es perfecto. Hay detalles que, sin llegar a estropearlo, si afean un poco el conjunto.  Recomiendo una revisión de la primera parte del III Acto, así como una reescritura de algunos de sus fragmentos (de ello hablaremos en el siguiente apartado). En lo que respecta a la edición, Atlantis ha hecho una labor excelente. Las ilustraciones cumplen con su cometido, aunque se echan de menos algunas más, sobre todo, en los momentos más decisivos de la novela, que es cuando de verdad son necesarias.

La obra cumbre de Iván de los Ángeles dará que hablar. Ya no hay marcha atrás: sacad a vuestro raplo del establo y poneos en marcha, por que Aklas no os dará ninguna oportunidad. ¿Estáis preparados? Persecuciones de fantasía, duelos a muerte, corrupción, explosiones a granel... No digáis que no os lo advertí. Bienvenidos a Órice. Bienvenidos a Ecos de odio.

ANÁLISIS: ¡OJO, SPOILERS! [En deferencia a su autor, y aunque hayamos procurado resaltarlos lo menos posible, os advertimos que esta parte contiene "spoilers" del tamaño de un obús del quince. De modo que os recomendamos leer antes el libro para una puesta en común en condiciones. ¡Gracias!].

Dividida en tres partes, Ecos... es un monumento a la novela de aventuras y al cine de acción. Ya desde la primera página vemos a su protagonista principal caminado entre la fina línea que separa la vida y la muerte. Y la cosa continúa durante las casi quinientas páginas que tiene el libro. Eso sí, Iván no es sólo una máquina de guerra y sabe que el lector (y sus personajes) tienen que detenerse para tomar aliento. Y es precisamente en esas paradas cuando aprovechamos para conocerlos mejor, aunque sus sentimientos salen a la luz, con una mayor intensidad si cabe, en pleno combate. Iván maltrata a sus héroes hasta hacerles sudar sangre, pero nadie nos dijo que las cosas en Órice fueran a ser fáciles...

Y luego la historia principal... Una virguería de las que hacen época, encontrándonos con unos ambiciosos villanos que trabajan a cuatro bandas y que en ningún momento se sabe por dónde van a salir. Su plan es terriblemente ambicioso, digno del mejor genio criminal. El plan de Meneth es casi similar a la propia trama de Ecos..., es algo que apunta tan alto que acaba por salirse del mapa... porque definir Ecos... es una tarea imposible, y las palabras magistralépico heroico se mezclan con términos como enormeexagerado superlativo. Iván pone toda la carne en el asador y no se deja nada por el camino. Con el autor valenciano es todo o nada. Y eso nos encanta. Iván ha hecho lo imposible al hacerme levantar de la cama a las cuatro de la mañana para saber cómo diablos continuaba su historia. Y es cierto que al día siguiente lo pagué caro, pero no me arrepiento. Sabíamos que era adictiva, sí, pero no tanto.

No nos atrevemos a juzgar la evolución de Iván como autor, pero sí es cierto que desde Mystic Crystal se ha producido un cambio considerable. El ritmo sigue siendo igual de trepidante y épico, pero la atmósfera se ha tornado mucho más oscura y adulta. Por otro lado, el universo de Ecos... es completamente diferente a cualquier cosa que hayamos visto, encontrándonos con elementos de la más variada procedencia. De esta forma, Ecos... combina la originalidad de una historia propia con rasgos propios del mundo del cine, la literatura y los videojuegos. En esta ocasión, los raplos han sustituido a los chocobos de Final Fantasy; el argumento nos acerca a las tramas del universo ciberpunk (con su estética, sus conspiraciones y sus personajes torturados); los vehículos exageradamente enormes y sobrecargados del ejército de Aklas nos recuerdan a los utilizados por los villanos del Metal Slug; y el panorama que nos ofrece el desierto de Órice nos recuerda irremediablemente al de Tatooine en Star Wars... Sin olvidar esa renovada imagen de western con el que Iván pinta algunas escenas y cuyo resultado parece la combinación de Las aventuras del Teniente Blueberry y la serie de anime Trigun (sí, ya sé que no la has visto, Iván, pero el parecido me parece innegable).

Sabemos que Iván es un lector reconocido de Ian Fleming y de uno de sus personajes más icónicos, James Bond. Suponemos que esta admiración se extiende hacia las adaptaciones cinematográficas del espía inglés. Así, mientras leemos determinados pasajes de Ecos..., encontramos algunas escenas que, gracias a su habilidad narrativa y un poco de imaginación, nos retrotraerán a las aventuras del agente secreto más famoso de todos los tiempos. Guiándonos por esta premisa, la huida de Garo y Meneth en un prototipo desmontable de su carguero podría ser un homenaje a la secuencia final de Thunderball, en la que Emilio Largo huye en su yate de los disparos de la Marina norteamericana. Así, el encuentro a cuatro bandas que tiene lugar entre Meneth y los presidentes de las cuatro megaciudades nos recuerda a la reunión que Goldfinger mantiene con los líderes de la mafia norteamericana poco antes de asaltar Fort Nox, en el que no puede faltar la típica voz discordante a la que acabarán silenciando con contundencia. ¿Y el enfrentamiento que Ónix y Meneth mantienen en el aire al término del II Acto? Una reminiscencia del final de Muere otro día, con un avión mastodóntico a punto de hacerse pedazos por el medio. ¿La entrada de Syd en el complejo aeroespacial de Wizipa? La viva estampa de Connery infiltrándose en la lanzadera espacial de SPECTRA en la maravillosa Sólo se vive dos veces. ¿Y que me decís de la huida de Ónix de la cárcel de Aklas? Un reflejo exageradanente grotesco (con toques tarantinianos) de la huida de Bond del edificio del GRU en GoldenEye (Vale, reconozco que aquí se nos ha ido la olla). Seguro que nos equivocamos de medio a medio y que le estamos buscando tres pies al gato, pero no deja de ser un juego divertido entre dos seguidores incondicionales del personaje.

Entre los apartados a mejorar, cabe destacar que Iván parece perder las riendas de la narración en la última parte de la novela, encontrándonos con algunos pasajes en los que a la historia le cuesta mucho desenvolverse por sí sola. Me explico: en ciertos fragmentos la narración pasa a convertirse en una mera exposición de hechos que debemos aceptar sin más (sobre todo, en lo que respecta a los detalles posteriores al enfrentamiento entre Ónix y Meneth y al descubrimiento de Ziryph). Los diálogos relativos a estos hechos, importantes para el desarrollo de la trama, no surgen de una forma natural, pareciéndonos un tanto forzados y fuera de lugar. La conversación entre Rezler y Moon tras el avistamiento de Ziryph, por ejemplo, se nos antoja artificial para el emocionante momento que están viviendo. No deja de resultar llamativo que ante un hecho tan extraordinario los personajes se caractericen por su locuacidad, cuando en realidad deberían estar estupefactos y preguntándose qué demonios es eso que tienen delante. En resumidas cuentas: la narración se convierte en una exposición.

En lo que concierne al enfrentamiento entre Meneth y Ónix, advierto cierta desidia o precipitación a la hora de contarnos los hechos. Iván termina brillantemente su II Acto dejando en el aire el primer mano a mano entre estos superpesados, pero no acierta concluir su desenlace. Personalmente, hubiera preferido una narración en tercera persona antes que cada personaje nos diera su versión del combate. ¡Ojo! Esto no quiere decir que las escenas de lucha estén mal concebidas o no aporten nada al conjunto (al revés, son más que necesarias para explicar lo que vendrá después), pero no están tan bien contadas como deberían, rompiendo el ritmo de una narración que hasta entonces había sido excelente. Aunque, después de todo, tal vez fuera necesario... Y es que Iván nos había dejado exhaustos a largo de las páginas anteriores, y es lógico pensar que se haya tomado esta parte como un interludio, un oasis en el que quitarnos el polvo y tomarnos un breve descanso... Porque si hay algo que no le falta a la novela, es su agotador frenesí de tiros y acción.

lunes, 21 de enero de 2013

Skeleton Man (Johnny Martin)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Skeleton Man
  • Director: Johnny Martin
  • Intérpretes: Casper Van Dien, el tío de Máximo Riesgo, tres tías que están para mojar pan, el indio de las judías y un esqueleto envuelto en bolsas de basura
  • Duración: 89 minutos (lo mismo que tardarás en ventilarte dos cajas de cerveza marca "Hacendado")
  • País: Imperio Galáctico
  • Género: ¿Es el enemigo? ¡Que se ponga...!
  • Año: 2004
  • Valoración: Cenutriada mayúscula
Cuando empezó el año tenía tropecientos propósitos para el 2013: hacer abdominales y salir a correr cada mañana, dejar de lado los cuatro paquetes de valencianas que suelo ventilarme todos los días, leer un poquito cada noche... Y sobre todo ver cine, mucho cine. La cosa era dejar de lado las basurazas que suelo pegarme de vez en cuando, pero no habíamos llegado a Reyes cuando ya estaba volviendo a visionar el Especial Navideño de He-Man y She-Ra. Claro que lo mejor todavía estaba por llegar... Y he aquí que rebuscando en mi ordenador me encontré con esta inclasificable bazofia, una película tan insultante como los editoriales de El Día y dos horas de reposiciones de La Gala juntos.

Uno de los interventores de la Unión Europea llegando a España para evaluar el posible rescate.

A ver... resulta que esta mierda nos la comimos mi hermano y yo... ¿cuándo? ¿en noviembre fue? ¡Bah, qué más dará...! El caso es que esta película es la repanocha. La cosa va de un mostrenco que hace las veces de espíritu indio, la Muerte y Depredador al mismo tiempo... Una Pocahontas enlutada con visión de rayos X y capaz de dejarte tieso con un espadazo digno de los que le atizaba el Cid Campeador a sus enemigos cuando aun había moros sueltos por Castilla y el Bajo Aragón, vaya. Y el bicho en cuestión se gasta una mala ostia de campeonato... Hasta el punto de que tienen que enviar un comando de los Delta Force para acabar con él... Aunque si Chuck Norris viera en lo que ha quedado su amado cuerpo de marines, terminaría por liarse a pegar patadas giratorias con todo el reparto, poniendo a sus pupilos y al puto engendro encapuchado en órbita, porque vaya tela...

"¡Puto obrero de mierda! ¡Vuelve a rodear el Congreso y te meto una granada por el culo!"

Entre los rostros más visibles de esta basura, se encuentran Casper Van Dien (Las brigadas del espacio) y el tío aquel que salía en Máximo Riesgo riéndole las gracias a Stallone. Aparte de estos dos pollos, el resto del elenco es pura morralla interpretativa y está sacado de vaya usted a saber dónde. Todavía no me ha dado por buscar sus nombres en Google, pero me da en la nariz que su presencia en películas pornográficas de tres cincuenta era una constante en sus miserables vidas. Si no, no se explica la presencia de tanta jamelga de buen ver a lo largo del metraje. Eso sí, si esperaban ver alguna escena de desnudos me temo que se quedarán con las ganas, porque ninguna de las tías que protagonizan esta cenutriada se despelota ni una sola vez. 

"¿Te queda algo de lubricante? Tengo que hacer un par de escenas ahora..."

"Esta pistola me recuerda a la de Nacho Vidal" (guiño... guiño... codazo... guiño...).

Como sé que mis reseñas cinematográficas os aburren más que una conferencia de Punset un lunes a las nueve de la mañana y que últimamente me han salido más grandes que el ego de Pablo Motos, os prometo ser bastante breve. A ver, os cuento... el espíritu que da nombre a la peli se dedica a matar gente por la puta cara. Así de malo es. Le da lo mismo que sean arqueólogos (porque está claro que ser historiador es una profesión de riesgo, donde va a parar), soldados que se van al monte de merendola u operarios de UNELCO-ENDESA. Al bicho se la suda todo. Y como el Gobierno no está por la labor de que el monstruito se dedique a sembrar el terror por el vecindario, el Pentágono decide tomar cartas en el asunto cuando ve que dos de sus ¿mejores hombres? han sido liquidados por el fantasma. Y ahí es donde Van Dien y los suyos entran en escena.

"Sí, ¿Telefónica? A ver... ¿Cuántas veces tengo que decirles que no me llamen durante las comidas?"

"¿ONO? Sí... A ver... ¿Cuántas veces tengo que llamarles para que vengan a arreglarme la banda ancha?"

Total, que la película está llena de tópicos hasta aburrir: el bicho es indestructible, los buenos tienen la puntería en el mismísimo culo y... sí, ya está. Eso es todo. A lo largo de los noventa minutos que dura esta mierda los actores se dedican a recordarnos una y otra vez lo mismo. De esta forma, vemos al Skeleton de los cojones huir a lomos de su caballo cuando sus enemigos empiezan a dispararle, independientemente de que éstos vayan a bordo de un helicóptero o en una Estrella de la Muerte. Por cierto, deciros que tanto el caballo como el helicóptero cambian de apariencia dependiendo de cómo tenga el día la cámara. De esta manera, el caballo tan pronto es negro como marrón, y el helicóptero cambia tantas veces de color y tamaño que tenemos la sensación de que hay más de uno en pantalla... Hasta que Skeleton Man desenfunda su arco y derriba la aeronave de un certero disparo sacándonos así de dudas (vídeo por cortesía de Cinecutre.com).

Ese caballo que viene de Bonanazaaaa...

Caballo negro, caballo blancoooo...

Cada vez que vean algo así, lo hizo un mago.

¿Momentos absurdos? Esta peli los tiene y a porrillo. Al ya citado ataque antiaéreo de Skeleton Mierda se le suman los diálogos de los protagonistas, que no hacen más que repetir "¡Esto es como Kandahar!" o "¡Esto es como la selva birmana!", al tiempo que se dedican a mirar a todos lados como si esperaran ver salir de la espesura una banda de gitanos pidiéndoles dinero. ¡Estáis en un puto bosque, joder! ¡Es un puto ecosistema de árboles caducifolios TOTALMENTE diferente al puto desierto afgano o a la puta selva tropical birmana! ¿Es que sois idiotas?... Y eso por no hablar de la muerte de Casper Van Cojones Dien, que tan pronto está durmiendo a pierna suelta con sus compañeros como siendo asesinado en una carretera de cercanías... Y los buenos siguen disparando con el culo... Y el Cutreskeleton sigue matando gente a pesar de haberle vaciado encima más de dos cargadores de munición... En fin...

Las consecuencias de la privatización de la Sanidad madrileña. Médicos de un hospital público pasados a cuchillo.

Pero quizá uno de los momentos más patéticamente emotivos y salchicheros es cuando al sargento se le empiezan a morir sus compañeros de acampada (porque para ser militares, cualquiera en su sano juicio los confundiría con una familia de domingueros yéndose de asadero) y le da por ponerse a filosofar sobre los horrores de la guerra. Es entonces cuando tiene lugar un flashback tan innecesario como espantoso, en el que vemos una base militar rusa explotando con sus soldados, tanques y todo, dándonos a entender que el tío formó parte de la misión que mandó a tomar por culo el complejo. El hecho de que esta escena sea tan gratuita y al fulano no se le haya visto el pelo durante el ataque ya nos hace pensar que al director de este jodido engendro no se le ocurrió nada mejor que reciclar los planos de otra de sus producciones... Con todo, lo mismo le hubiera dado poner soldados rusos corriendo de un lado a otro que caballeros templarios rebanando pescuezos sarracenos.

"Os contaré lo qué es el horror..."

¡Ah, sí! Ya me olvidaba del indio...

"Mi tribu llamarme "Culo de Fuego" porque gustarme mucho las judías".

Pese a ser uno de los personajes más estrambóticos de toda la peli, su presencia es incluso tan necesaria como la del resto de sus compañeros. Resulta que cuando el Delta Force de baratijo está explorando el bosque, se encuentran en un claro con este maravilloso sujeto, un indio albino y medio flipado cuya única preocupación es la de ponerse hasta el culo de judías. Gracias a él nos enteramos de que Skeleton Man es un indio renegado y ultraviolento que ponía en jaque a toda la tribu con sus juergas y borracheras. El espectador deduce que la tribu se lo cargó para que dejara de tocar los cojones y, como es lógico, ahora el tío busca venganza. Ojo al diálogo que se marcan, porque tiene narices la cosa:

EL INDIO: ¿Tenéis judías?
EL SARGENTO: Eh... pues no sé...
EL INDIO: Judías buenas. Calientas y listas para comer... ¿Me das judías?
EL SARGENTO: (Pasándole un bote de judías) Aquí tienes...
EL INDIO: ¿Son judías de ejército?
EL SARGENTO: (Guiñándole un ojo) ¡Desde luego!

Este diálogo ilustra perfectamente la diarrea mental que padecieron tanto el director como los guionistas el día que se pusieron a redactar el guión.

¿El final? ¡Ah, sí! El nota de Máximo Riesgo consigue infiltrarse en esa planta eléctrica que cualquiera puede encontrarse en mitad de la selva birmana y donde el bicho está degollando a todo Dios. Se enfrentan a muerte y el bichejo termina por explotar gracias a una subida de tensión. Créditos finales, rebobinado en seco y volvemos a ver al Skeleton mierdero cabalgando por la carretera como si no hubiera ocurrido nada, en plan "Sí, estoy vivo y seguiré matando gente porque soy inmortal y me la come todo". Vaya usted a saber... a lo mejor se esperaban sacar una secuela y todo. Vuelven a salir los créditos y ya está. Fin.

CONCLUSIÓN:

Skeleton Man es una puta mierda a la que no merece la pena dedicarle ni diez minutos. Y ya no sólo es porque el argumento sea una puta basura, sino porque todo los demás huele a culo por los cuatro costados. La película es incapaz de mostrar una escena completa a un ritmo normal, reduciéndose todo a una sucesión de ráfagas, planos a cámara lenta, escenas repetidas hasta el infinito... Un horror. Todo da la impresión de estar hecho a medias: al bicho dan ganas de molerlo a ostias y meterle una a una y por el culo las bolsas de basura en las que va envuelto, el comando es de risa, las motivaciones de los personajes son de traca... ¡Joder, es que ni siquiera llega a ser divertida! Es aburrida... Es aburridísima... Y es más irritante que el puto programa de José Mota, porque es verla y entrarte ganas de tirar la tele por la ventana. Háganme el favor: no la vean ni locos.

Y ahora lo más currado de toda la peli... ¡Las CAÍDAS KILOMÉTRICAS!

El ejército de Estados Unidos siempre superándose.

viernes, 18 de enero de 2013

¡Balones (y maletines) fuera!

En lo que respecta al Caso Bárcenas, Dolores de Cospedal se desentiende de todo... ¡Qué grande es esta señora! Es verla y sentir cómo se me revuelve el estómago... En fin... Aprovechando unas declaraciones de la Castellanísima, eldiario.es se hacía hoy eco del berenjenal montado en el seno del PP con esta noticia:


Sí, señor... Tirando más balones fuera que Sergio Ramos...

Y Soraya se echó a llorar...

Bueno, más que llorar, a la tía se le quebró la voz lo mismito que a un colaborador de Sálvame llorándole a Jorge Javier para no ir a trabajar más... Público arremetía ayer contra la Bruja Avería diciéndonos...


Hombre, a todos... lo que se dice a todos... no sé yo, ¿eh? Entre su sueldo como vicepresidenta, lo que no declara al fisco, el coche oficial, un marido de ejecutivo en la Telefónica y tropecientas cosas más... como que dudo mucho que le pudiera pasar a ella... Supongo que sus compañeros de partido pensaran lo mismo. Ya hasta los políticos de derechas se preocupan por el pueblo. ¡Qué cosas, señor! ¡Qué cosas!

PD: En cuanto a lo de las lágrimas, he visto a actrices de Serie B que actúan mejor...

Si va a ser que hasta tenía sentimientos y todo...

jueves, 17 de enero de 2013

¡"El Hombre Araña" en "El Gabinete del Doctor Somier"!


Los amigos de "El Gabinete del Doctor Somier" se han animado a publicar en su web la crítica que en su momento hicimos de "El Hombre Araña", la horrorosa adaptación cinematográfica de "Spiderman" de 1977.

"El Gabinete del Doctor Somier" es una página dedicada por entero al mundo del celuloide, informándonos tanto de los últimos estrenos de la cartelera como de las producciones más chorras que haya parido madre, pasando por el panorama televisivo (no os perdáis la descacharrante crítica que sus responsables hacen del deleznable "¡Qué tiempo tan feliz!") y reportajes tan disparatados como la mente de Indalecio Somier, el enigmático sujeto (y Genio del Mal) que presta su rostro a la cabecera de la web. Ni que decir tiene que desde aquí os animamos a que les llaméis para pedir cita. ¡Estarán encantados de recibiros! Además, no os cobrarán la consulta...

¡Muchísimas gracias, "Doctor Somier"! :-)

martes, 15 de enero de 2013

1950: el año del... ¡Que no! ¡Que no me lo creo! (Pablo García Fernández)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: 1950: el año del... ¡Que no! ¡Que no me lo creo!
  • Autor: Pablo García Fernández
  • Número de páginas: 62
  • Género: Biografía
  • Editorial: Pendiente de publicación
  • Precio: No disponible
  • Valoración: 9,5
Tras el fin de la Guerra Civil, España había quedado prácticamente arrasada. Junto a las cuantiosas pérdidas materiales, el conflicto se saldó con medio millón de muertos (si bien el número de fallecidos siempre ha sido motivo de debate), cientos de miles de desplazados por uno de los exilios más dramáticos de nuestra Historia y unos vencedores dispuestos a no dejar títere con cabeza. Si el franquismo fue una de nuestras páginas más oscuras, más lo fueron sus primeros capítulos. Las cárceles de todo el país estaban abarrotadas de presos políticos, las delaciones eran algo habitual y se procedió al desmantelamiento de lo que quedaba del régimen republicano, con todas las implicaciones que esto llevaba consigo. 

Lógicamente, las consecuencias del conflicto también afectaron a la población. El hambre y las privaciones convivían diaramente con los españoles, y el temor ante una detención arbitraria o la suerte de algún familiar siempre estaba ahí. Y mientras Europa sufría las convulsiones de la Segunda Guerra Mundial, España se convertía en una ratonera de la que era imposible salir. Esta situación se prolongó hasta finales de los años 40 y principios de los 50. A diferencia de los demás países del continente, España no recibió la ayuda del Plan Marshall, lo que agravó todavía más la política autárquica impuesta por el régimen.

Una posguerra terriblemente larga y un país liderado por una despiadada dictadura. Ése fue el panorama que muchos españoles tuvieron que afrontar en aquellos tortuosos años. Y como siempre sucede en estos casos, la infancia fue la más perjudicada por esta situación. Muchos niños se vieron obligados a renunciar a ella para adaptarse, cuanto antes mejor, al duro y complicado mundo de los adultos. Pablo García Fernádez, el autor de "1950: el año del... ¡Que no, que no me lo creo" lo sabe muy bien, dado que él fue uno de esos niños.

"1950: el año del... ¡Que no, que no me lo creo!" recoge una serie de breves anécdotas sobre la niñez de Pablo en el Madrid de los primeros años del franquismo. El testimonio en primera persona, resulta estremecedor, combinando las vivencias propias de un niño con la perspectiva que sólo puede darnos el tiempo. Cada anécdota viene acompañada de un pequeño apéndice a modo de introducción, de forma que junto a los apuntes autobiográficos nos encontramos con una estupenda lección de Historia y lo que podía ser el esbozo de una guía del Madrid de la época.

Como comentamos en su momento, las anécdotas nos dibujan una sonrisa al ver como esos niños, que hoy son nuestros padres o abuelos, eran tan traviesos e imaginativos como lo fuimos nosotros. Pero esa sonrisa termina por desaparecer cuando somos conscientes de lo que hay detrás. La única preocupación de Remigio es que Ramón respete su sitio en la cola (La fuente de Embajadores), pero Ramón sólo piensa en la suerte que haya podido correr su padre, fusilado la noche anterior. También vemos a Pablo frente a frente con un borracho (El señor Domingo), que quizá bebe para olvidar, harto de una vida llena de horrores que ha perdido todo su sentido... Y así una aventura tras otra.

Se pasaba mucha hambre y había que agudizar el ingenio, aunque eso significase hacer cosas de las que no sentirse muy orgulloso, ya fuera robando manzanas en el mercado (La manzana) o aprovechándose de los incautos que llegaban a la capital con sus hatillos repletos de comida (La liebre). La necesidad obligaba a ello ("¡Qué difícil, la honradez!" se lamenta Pablo en el epigrafe de uno de sus relatos). Y eso por no hablar de la triste atmósfera que el nuevo régimen se había empeñado en perpetuar tras la contienda (de nuevo El señor Domingo). Muchos niños se resistieron a dejar de serlo, de manera que continuaron jugando y haciendo travesuras, aunque eso les costara regresar al parque con un ojo morado al día siguiente (La última bomba) o pasar la tarde en la comisaría más próxima por haber querido darse un chapuzón en el Manzanares (Cuerda de presos).

Entre las páginas de "1950: el año del...", asoma el sentir de una generación, la misma que sufrió los estragos de "Paracuellos" (Carlos Giménez) y "El florido pensil" (Sopeña). Pero también se distingue esa picaresca que, según dicen muchos con orgullo, es tan nuestra y que vemos en "El Lazarillo de Tormes"... Porque el ingenio se agudiza en tiempos de necesidad y pobreza, y en España entendemos mucho de eso. Nuestra convulsa Historia está ahí como prueba.

¿La única pega? Pues que el recorrido se nos hace muy corto. Pero esto no se debe al hecho de que Pablo nos haya dejado a medias. Al contrario, sus aventuras se nos han hecho tan amenas que el tiempo ha pasado sin dejarse sentir. Echamos de menos más anécdotas, más historias... En definitiva, queremos más. Teniendo en cuenta el enorme esfuerzo que supone realizar un libro de estas características (las ilustraciones que lo acompañan no se hacen de un día para otro y somos conscientes de que un trabajo así lleva su tiempo), confiamos en que el autor esté recopilando nuevos datos y que éstos vean próximamente la luz en un hipotético recopilatorio. Ojo también a la puntuación y al uso de las comas (necesarias para tomar algo de aliento frente a unas frases a veces un poco largas). Por lo demás, el texto es de lo mejor que ha pasado por aquí. En unos tiempos en los que la rehabilitación de la Memoria Histórica no ha dejado de ser cuestionada, "1950: el año del...", es una obra más que necesaria.

CONCLUSIÓN:

"1950: el año del...", es un documento de primera mano, una fuente de obligada referencia a la hora de conocer el durísimo periodo de la posguerra a través de una de sus testigos más directos. Como documento histórico, el trabajo es todo un exponente de la Historia de las Mentalidades, acercándonos a una época tan oscura y ominosa como los primeros años de la dictadura franquista. Las ilustraciones complementan a la perfección a un texto tan interesante como sugerente. La narración, a mitad de camino entre la nostalgia y la ironía, es amena y entretenida, lo que nos llevará a devorar el libro en pocas horas. Su brevedad (apenas unas sesenta páginas) también contribuye a ello, si bien es cierto que echamos en falta algo más de "chicha".  Esperamos que Pablo se encuentre inmerso en la búsqueda de nuevo material. En caso contrario, desde aquí le animamos a ello. Muy recomendable.

viernes, 11 de enero de 2013

Éxito de público en la presentación de "1950: el año del... ¡Que no! ¡Que no me lo creo!", de Pablo García Fernández

La Asociación Cultural de Artistas Plásticos "El Sótano" tuvo en Pablo García Fernández a uno de sus más ilustres invitados.

A finales de diciembre os comentábamos la publicación del libro 1950: el año del... ¡Que no! ¡Que no me lo creo!, anecdotario escrito e ilustrado por Pablo García Fernández y que nos traslada a los duros tiempos de la posguerra española. Finalmente, la presentación del libro se celebró en la Asociación Cultural de Artistas Plásticos "El Sótano" (Colmenar Viejo) con una gran afluencia de público. Amablemente, Pablo nos ha hecho llegar algunas fotografías que atestiguan el éxito de la convocatoria, las cuales no hemos dudado en compartir con los lectores de "Crítica Literaria". ¡Allá van!

Amigos y lectores no quisieron perderse la presentación. "El Sótano" se hizo demasiado pequeño.

Pablo Fernández (a la izquierda) en un momento de la presentación.

Como podemos observar, Pablo no estuvo solo en ningún instante.

El autor procediendo a firmar algunos ejemplares.

Los asistentes al acto pudieron adquirir su propio ejemplar.

No nos gustaría terminar sin volver a agradecer a Pablo su confianza y amabilidad por habernos remitido las fotografías. En breve podréis leer la reseña que estamos preparando del libro. ¡La semana que viene más y mejor!

jueves, 10 de enero de 2013

Especial navideño de He-Man y She-Ra (Bill Reed y Ernie Schmidt)

FICHA TÉCNICA:
  • Título: Especial navideño de He-Man y She-Ra
  • Director: Bill Reed y Ernie Schmidt (Joder, tío... ¿en serio hicieron falta dos personas para dirigir esto?
  • Intérpretes: He-Man, She-Ra, Skeletor, Hordak, el Stalin biónico, Orko, El Primer Coñazo, dos niños más repelentes que un desnudo de Fátima Báñez y un montón de monstruitos sacados de la juguetería de la esquina
  • Duración: dos botellas de licor chino
  • País: Estados Unidos
  • Género: La Navidad: esa gran desconocida...
  • Año: 1987
  • Valoración: Coñazo monumental
Hace un par de días decíamos adiós a la Navidad. Este año, unos Reyes Magos más republicanos que nunca estuvieron a punto de darse de alta en la oficina de la Seguridad Social más próxima a Oriente; con la privatización de la Sanidad madrileña, San José tuvo que pagar el nacimiento de Jesús a plazos (viendo cómo está la cosa, yo le hubiese sugerido a María la idea de haber abortado, aunque gracias a lo último del Ministro, fijo que le hubiesen caído siete lustros de mazmorra); los pastorcitos huían en tropel a Alemania con la esperanza de encontrar un trabajo de barrendero; y la Estrella de Belén finalmente no se estrelló contra la Tierra desencadenando el tan temido Apocalipsis Maya (ahora dicen que será en el 2029 cuando el cielo se nos termine de caer encima). Y eso por no hablar del tradicional discurso de Herodes (este año con posado de huevos incluido) y del aumento de la edad de jubilación a Papá Noel hasta los 67 años. Y con esto rompo mi primer propósito para el Año Nuevo... Correcto, continuaremos haciendo chistes a costa del Gobierno hasta que dejen de tener gracia. Y viendo la batería de reformas que Rajoy y compañía tienen preparadas para este año, me temo que tendremos gracietas para rato.

"¿El 2012? Una mierda comparado con la que os espera este año. ¡Muahahaha!" Skeletor dixit.

En fin, que estas Navidades han sido para olvidar. Y como en Crítica Literaria no tuvimos la ocasión de celebrar las fiestas como Dios manda... ¿qué mejor forma de hacerlo reseñando un clásico navideño de los de antes, de los de toda la vida? Ya sabéis: Papá Noel, villancicos, los Reyes Magos, el Espíritu de las Navidades Pasadas... Efectivamente, una de nuestras primeras entradas del año estará dedicada al "Especial Navideño de He-Man y She-Ra" de 1987. Porque cuando en mi casa montamos el Belén, lo primero que hacemos es desembalar la caja donde guardamos a He-Man, Skeletor y toda esa amplia gama de muñequitos con los que mi hermano y yo jugábamos de pequeños. ¡Y que se jodan todos aquellos que primero sacan la caja con los pastores! ¡Pringados! Así que no recojáis todavía el arbolito y sacad las sobras del Roscón de Reyes, porque en Crítica Literaria continuará siendo Navidad un par de días más. Pero antes, hagamos un poco de historia. Me temo que va a quedarme una entrada más o menos larga, así que os recomiendo una pausa cada media hora para ir al baño.

PSOE, PP y algunos diputados del Grupo Mixto durante el Debate del Estado de la Nación.

Ya os lo advertí... ¡Si es que sois unos desconfiados! (Ya sabéis: "Clic" para ampliar).

Los estadounidenses tienen varias odiosas costumbres (una de ellas es la de respirar), pero ninguna es tan deleznable como la de hacer programas dedicados a la Navidad con sus series más populares. Todos los años Antena 3 se encarga de recordárnoslo estrenando los nuevos capítulos de "Los Simpson" en plena Nochebuena (los cuales, por supuesto, comparten cartel con las reposiciones de otros capítulos emitidos de forma ininterrumpida durante años). Últimamente no veo la tele tanto como me gustaría, pero sé que las series españolas no han caído en esa odiosa moda. Es cierto que, por aquello de dar ambiente, una buena parte de las producciones patrias dedican una de sus entregas a  la Navidad, pero siempre suelen tener la misma duración que los capítulos del resto de la temporada y la atmósfera navideña suele tener un papel secundario. Pues bien, los yankis están tan obsesionados con la conquista mundial que ya no sólo nos meten las Navidades hasta por el culo, sino que prolongan hasta el infinito la duración de estos capítulos (si no, no se llamarían "especiales"), de forma que una serie de unos treinta minutos perfectamente podría llegar a la hora y media. Y éste es el caso de "He-Man y She-Ra".

De Guindos poco antes de hacer una comparecencia.

Y bueno, ¿qué puedo contaros? La gran mayoría de estos especiales suelen recordarnos que la Navidad es algo maravilloso y que es un tiempo de amor y felicidad, aunque en los últimos años se está invirtiendo esta tendencia y la presencia de programas "antinadiveños" se ha convertido en algo bastante común, transformándose en una costumbre tan irritante y rematadamente pretenciosa como la original. Y por si os lo estáis preguntando, sí, me encanta la Navidad. Adoro la Navidad. Es la única época del año en la que puedo ponerme morado a comer dulces y langostinos sin que nadie me mire mal. Y todo eso pese a los graznidos del insoportable pariente de turno que se presenta en tu casa por el placer de joderte la cena; los telediarios sacando a gente disfrazada de Papa Noel cada dos minutos; y las noticias chorras sobre la lotería, los Reyes Magos y su puta madre. Os jodéis. Así de materialista soy.

"La prima de riesgo se dispara... ¡Volved a subir el IVA! ¡Rápido!"

Y claro, resulta llamativo que una serie que NO TIENE NADA QUE VER con la Navidad haga un especial navideño por la jeta. Y lo que han hecho con los "Masters del Universo" es de de juzgado de guardia... Supongo que muchos recordaréis esta serie... Ya sabéis, los célebres dibujos de principios de los 80 que Telecinco emitió hasta bien entrados los 90 (no olvidéis que vivimos en España) y protagonizada por el muscoloso He-Man, un príncipe que... bueno... las malas lenguas no han dudado en afirmar que perdía más aceite que la furgoneta de Locomía. Y la verdad es que viéndole en acción uno no puede menos que darles el beneficio de la duda. Se decía que tenía novia, aunque la rumorología está empeñada en demostrarnos que sólo era para despistar.

"¡Oigh!"

A "He-Man", recuerdo verlo a eso de las seis y media de la mañana siendo yo muy pequeñito. La serie era una producción de baja estofa propia de la época, con unos planos que se repetían hasta la saciedad, una trama oligofrénicamente repetitiva y unos personajes con su puntito de carisma, vale... pero de ahí no pasaba la cosa. Y luego estaban las susodichas figuritas, por supuesto. En mi cajón de los juguetes había un Hombre Salamandra que cambié por un Power Ranger (el negro, para más señas), un Hombre Trompo al que nunca conseguí poner de pie, una especie de ciempiés humano bicéfalo armado con un rifle sónico, el propio He-Man (herencia de mi hermano mayor) y... creo que ya está. No, espera... también tenía un triceratops verde y armado con rayos láser que nuestro forzudo utilizaba como montura cuando no estaba por ahí dando vueltas con su tigre cósmico. Así, también recuerdo ir a la escuela, pasar ante el escaparate de la juguetería de mi barrio y suspirar por el tiranosaurio violeta con el que Skeletor, el archiconocido villano de la serie, comandaba a sus tropas. Como mis padres nunca quisieron regalármelo, me convertí en una persona horrible y por eso decidí abrir este blog... Ahora mismo, es la única excusa que se me ocurre para estar hablando de esta película.

Típico tertuliano de Intereconomía.

Luego estaba "She-Ra", la hermana de He-Man y doble no reconocida de Cristina Tárrega. A esta pava, la verdad, no recuerdo haberla visto en mi vida, aunque no me extrañaría nada que Telecinco también la tenga en sus lóbregas catatumbas, junto a la momia del padre Apeles y el cuerpo criogenizado de Pilar Rubio. En teoría, "She-Ra" fue creada a rebufo del éxito de la serie original. Aunque viendo el sospechoso colorido de He-Man, no me extrañaría nada que She-Ra fuera la obra cumbre de sus creadores. O eso, o es que era una historia dedicada al público femenino, porque madre mía... Al tratarse de una fusión de dos series, vemos a los personajes secundarios de ambos programas compartiendo pantalla. Y en serio, si creían que con He-Man lo habían visto todo, mejor no vean a los compañeros de viaje de She-Ra: sirenas, peluches voladores, brujitas con nombres tan masculinos como "Perfume" o "Fruterina", mariposas de azúcar... Vamos, un horror sólo equiparable a ver a Hello Kitty armada con metralletas.

Critina Tárrega poco antes de que entrara a trabajar en TeleMadrid.


Bueno, ya casi he escrito dos páginas y todavía no he dicho de qué trata la peli. A ver, os pongo en situación. Resulta que He-Man (¡Ja, ja, ja! ¡Qué gracia! Acabo de descubrir que traducido al español se lee como "El Hombre". ¿Funcionará también con su hermana) y She-Ra ("Ella-Ra"...uhm... no... no pega) son gemelos y, logicamente, cumplen años el mismo día (¡Gracias, Capitán Obvio!). El caso es que vemos a toda la corte, compuesta por un banda de travestis ochenteros salidos de un videoclip de Tino Casal, haciendo los preparativos para la fiesta de cumpleaños. Es entonces cuando nos ponen un plano de los padres de la parejita charlando sobre lo bonita que será la fiesta. Empezamos mal. A ver... tienes a toda esa cantidad de monstruos, luchadores y bestias de guerra en pantalla y, lejos de pelearse, lo que hacen es colgar adornos de cumpleaños. Por el amor de Dios... ¿En qué cabeza cabe esto! ¡Esto es un programa dirigido a niños, joder! ¡Los chavales no quieren un sermón sobre lo bonito que es ser bueno! Quieren explosiones, gente estallando, naves espaciales, rayos láser... ¡Quieren acción!

"Mañana mismo nos divorciamos".

El caso es que la reina es originaria de la Tierra o algo así, y le dice a su marido lo mucho que le recuerda todo aquello a la Navidad. El monarca, cuya inteligencia está a la misma altura que la de nuestro cochino Borbón, se le queda mirando como un lelo y suelta: "¿Navidad? ¿Qué es eso? ¿Una fiesta típica de la Tierra?". Y la otra va y responde: "Sí, una hermosa fiesta de la Tierra". Y no dicen nada más. Fin de la escena. ¿Que podrían haber continuado hablando sobre Papá Noel y el Día de Reyes como lo hubiese hecho cualquier matrimonio normal? Pues sí, es posible, pero no lo hacen. Ante esta disyuntiva,  tenemos dos opciones: o bien a los guionistas no les dio la gana de añadir más líneas de diálogo, o bien la reina y el rey tuvieron una pelea muy gorda la noche anterior y están en plan "Ni se te ocurra dirigirme la palabra no vaya a ser que la volvamos a tener de nuevo".

El programa espacial de Corea del Norte sigue avanzando a pasos agigantados.

En esas, He-Man y un tío que se parece a la versión biónica de Iósif Stalin están ultimando el lanzamiento de un cohete que servirá para espiar los movimientos de Skeletor... Sí, señor, porque no hay nada más navideño que lanzar un satélite al espacio y espiar con él a tus enemigos. ¡Tomad nota, niños! Es entonces cuando entra en escena Orko, una especie de duende cuyo aspecto me costaría horrores describir. El bichejo en cuestión viene a ser como el personaje cómico que hay en todas las series y al que suelen darle la última línea del episodio para aligerar tensión dramática. Orko se mete dentro del cohete, lo pone en marcha accidentalmente y termina poniéndolo en órbita.

"Joder...¡Hips! Va...vaya pedo que lle... lle... llevo. Si me pi... pi... llan capaz que me... me quitan diez pun... puntos del carné".

He-Man y NeoStalin se dan cuenta de la desgracia y tratan de hacerlo volver, pero en ese momento aparece Skeletor en su nave espacial y decide dar caza al ingenio de propulsión a chorro. He-Man agarra su moto voladora y persigue a su vez a Skeletor. Contra todo pronóstico, consigue subirse al capó de la nave y hacer un destrozo de esos que ni para informar al Seguro. "Estas uñas necesitan manicura" dice He-Man muy contento mientras se carga las garras retráctiles de la aeronave. Eh... Vale, aparte de ser un referencia muy homosexual... ¿A santo de qué venía eso? ¿Se supone que era un chiste? ¿Teníamos que reírnos? ¡Joder, qué país!

El avión presidencial de Angela Merkel llegando a Barajas.

She-Ra aparece montada en su unicornio volador (!) para ayudar a su hermano. Y mientras ambos siguen destrozando a conciencia la nave de Skeletor, en su interior, el huesudo líder nazi está echando espumarajos de rabia por la boca y montándole una bronca monumental a su tripulación. A los mandos del aparato hay una especie de monstruo de dos cabezas que lo único que hacen es discutir entre ellas. Claro, nada más lógico que poner de piloto a un bicho con dos cabezas. La verdad, no tengo ni idea de cómo se las arreglarán cuando una de las dos ligue o tenga ganas de ir al baño, pero eso no será nada comparado con que la liarán cuando tengan que aterrizar el cacharro de su jefe. Piloto y copiloto en un único cuerpo. Que tomen nota en Iberia...

Zaplana y Acebes en el Congreso poco antes de que Rajoy los echara a patadas del partido.

En fin, que el resultado es el que cabría esperar. La nave empieza a ir de un lado para otro conforme las dos cabezas se insultan la una a la otra... Y mientras el avión del maloso pone rumbo hacia su base, el cohete de Orko enfila hacia la Tierra. Que Dios nos pille confesados.

"¡Coñó! ¡Patricia Conde en bolas!"

Orko aterriza en mitad de un bosque cubierto de nieve mientras en nuestros oídos todavía resuena el "Dulce Navidad" mezclado en un cochambroso remix con el tema principal de la serie. Orko se dedica a hacer el payaso a tutiplén hasta que ve a dos niños llevando a cuestas un árbol de Navidad. Una avalancha amenaza con sepultarlos, pero el irritante duendecillo consigue salvarlos a tiempo. Los chavales en ningún momento se muestran asustados ante la aparición, lo cual es incomprensible. Será un milagro navideño de esos... Total, que Orko y los niños se hacen amigos. Y para celebrar su recién iniciada amistad, los críos someten al extraterrestre a un curso intensivo sobre el significado de la Navidad.


Mientras tanto, en Eternia, He-Man y compañía descubren que Orko ha desaparecido y se estrujan el cerebro para hacerlo volver. Resulta que la única manera de traerlo de vuelta es insertando un diamante en un teletransportador de materia propiedad del Stalin robótico. Ahora bien, el pedrusco está perdido entre las montañas de Kandahar y la selva birmana, y en mitad de ese territorio vasto y virgen hay minas antipersonas, cañones antiaéreos, bestias sedientas de sangre y televisores que emiten día y noche "Sálvame Deluxe". She-Ra se ofrece voluntaria para ir a buscarlo y, tras un tejemaneje impúdico en el que se meten de por medio una sirena bisexual, un largato gigante y un robot con tentáculos, consigue llevárselo a casa.

Sí, las bragas de She-Ra son de color blanco... No es necesario que me den las gracias.

Bajo el mar... Uoooohhh... Bajo el mar...

Nuestros héroes meten el pedrolo en la máquina y teletransportan a Orko. Pero para su sorpresa, el muy cabronazo se ha traído de la Tierra a sus nuevos amigos. Como la máquina de MechaStalin consume una porrada de energía, deberán esperar unos días para volver a ponerla en marcha y hacer regresar a los niños. Hasta entonces, los críos podrán pasearse por el Castillo de GraySkull como Pedro por su casa y (aquí viene lo bueno) celebrar la Navidad. Orko suelta una gilipollez, todos ríen y yo saco la pistola que guardo en el cajón de mi mesa de noche.

¡Dios, cómo os odio!

Durante los siguientes días, los chavales hacen de Eternia un segundo Polo Norte en el que sólo faltan los duendes, Papá Noel y el puto trineo. Sin embargo, tanta felicidad saca de las casillas al Primer Ordiano (¿o se escribe Hordiano? ¡Bah, da igual!), el gaseoso superior de Skeletor al frente del Fondo Monetario. El Primer Cómo Se Llame siente una perturbación en la Fuerza... que no es otra que el Espíritu Navideño. Y por si la cosa no estuviera ya lo suficientemente chunga, al tío no se le ocurre nada mejor que robar la Navidad. Tócate los cojones.

No me preguntéis qué es eso... Yo creo que es uno de los bichos azules que salían en el "Hércules chino". Se habrá pluriempleado.

El Primer Coñazo ordena a Skeletor y a Hordak (otro maloso que también pasaba por allí) que secuestren a los niños y que destruyan el mensaje cristiano. Pero Hordak y Skeletor se llevan igual que Llamazares y Cayo Lara, de manera que compiten por ver quién es el primero en satisfacer a su amo. Se suceden unas escenas tan insustanciales como gilipollescas (con número musical incluido) hasta que Hordak, a los mandos de un helicóptero con forma de chorra, invade el espacio aéreo de GraySkull y se lleva a los críos (y a Orko de propina)

El pene volador, el pene volador, el pene volador...

Hordak y su tripulación (compuesta por una dominatrix, una versión mutante de Spiderman y una especie de lemur violeta) se alejan de allí como alma que lleva el diablo. Pero la casualidad quiere que sobrevuelen la tierra de donde She-Ra se trajo el diamante. El caso es que los robots con tentáculos tienen (y con razón) un cabreo monumental y, en una escena llamada a pasar a la Historia de lo grotesco, derriban el helicóptero y obligan a Hordak a salir por patas de allí

El pene vola... ¡Oh, mierda!

Los robots (ahora llamados "monstruoides") encierran a los prisioneros en una celda que nada tiene que envidiarle a las de Guantánamo. Pero en un giro argumental tan inesperado como nauseabundo, un monstruito de color rosa llamado "Cortador" aparece en los conductos de ventilación y rescata a los niños. Los robots se enteran de la fuga y se les echan encima con la intención de arrancarles la piel a tiras.

"Tío, échame una mano con la niña. Después te dejaré que mires..."

Pero si hay algo que hemos aprendido a lo largo de años y años de consumo televisivo es que el poder de la amistad, el amor y los porros es capaz de mover montañas. Y justo cuando los niños van a ser sodomizados por los androides, He-Man y She-Ra (acompañados por la interminable familia de Cortador), aparecen y se lían a ostias. ¿Por qué miráis así? Una de las costumbres más hermosas de la Navidad es ver a un forzudo homosexual y a su musculosa hermana machacar a las versiones chinas de los Transformers, faltaría más.

Y así fue como los electrodomésticos tomaron conciencia de sí mismos y acabaron esclavizando a la Humanidad.

El Campeonato Mundial de Motos... Próximamente en Telecinco.

Cuando parece que la victoria está próxima, un nuevo contratiempo aparece en el horizonte. Skeletor, montado en la Yamaha con la que Álex Crivillé ganó el mundial de 1997 (o el del 96, lo mismo da), surge de entre las sombras y vuelve a secuestrar a los niños. El maloso está más contento que unas pascuas, pero en ese momento la nave espacial de Hordak sale de Dios sabe dónde y derriba la motocicleta de Skeletor, que termina estrellándose en los Andes.

Dolor.

Skeletor, los niños y un cachorrito robótico llamado "Wendy" (!) sobreviven milagrosamente al accidente. El villano tiene intención de llevárselos a su jefe para que se los meriende, pero los críos no le pondrán las cosas fáciles: "Señor Skeletor, tengo frío", "Señor Skeletor, ¿podemos llevarnos a Wendy?", "Señor Skeletor, he encontrado una musaraña que tiene el tobillo torcido"... Y claro, pasa lo que tiene que pasar... Resulta que en el fondo Skeletor tiene su corazoncito y es buena gente. Vamos, que al final se convierte en un seguidor emperdenido de Gandhi, y pasa de ahogar gatitos en una bañera a coleccionar unicornios rosas.

Más dolor.

Llega la batalla final. Hordak y el Primer Coñazo se citan en una llanura para tenderle una trampa a Skeletor, pero en ese momento He-Man y su hermana aparecen para salvar el día. A Skeletor le disparan un rayor láser en toda la cara y se queda medio tonto tirado en el suelo. Mientras tanto, He-Man y She-Ra hacen lo que mejor saben y empiezan a aporrear a los soldados de Hordak, unos robots que no tienen ni medio tortazo pero con la misma mala ostia que un antidisturbio reprimiendo una manifa. El Coñazo Humeante, a bordo de su nave interestelar, se sitúa sobre los niños para abducirlos y llevárselos a la mansión de Michael Jackson, pero en ese momento Skeletor se despierta y, empuñando su bastón mágico, le dispara un rayo de protones y manda la nave de su jefe a tomar por culo.

Dolor elevado a infinito.

Los niños corren a abrazar a Skeletor frente a la mirada alucinada de He-Man y She-Ra. Al pobre Skeletor se le suben los colores cosa mala. "¿Skeletor los salvó?" pregunta atónito el forzudo, a lo que los chavales responden que sí. El maloso no sabe dónde meterse y dice que eso de ser bueno no le gusta nada. He-Man le suelta que va a ser cosa del espíritu de la Navidad, y cuando Skeletor ya está a punto de abrir una ONG para salvar a las ballenas huérfanas del Mar del Perú, She-Ra le tranquiliza diciéndole: "No te preocupes, Skeletor. La Navidad sólo llega una vez al año". A lo que Skeletor, en el colmo del despropósito, dice "¡Oh, menos mal! ¡Me habían asustado!". Todo el mundo se ríe de la cenutriada menos Skeletor, que se queda mirando al personal con cara de no entender nada de lo que está pasando. Acojonante.

He-Man, el nuevo héroe del 15-M.

Y llegamos al final de este mondongo. Estamos en el salón principal del castillo de GraysSkull y toda la corte está intercambiándose los regalos. He-Man, disfrazado de Santa Clós, manda a los niños a su casa después de haberles regalado unos cinturones voladores a cada uno. Todo el mundo es feliz. Hay una pausa y vemos a He-Man sentado junto a la chimenea diciendo que la Navidad es una época de amor y blablablabla... Orko, que ha estado a su lado durante todo el mensaje, le dice que eso es una chorrada y que lo mejor de la Navidad son los regalos... Se ve a la legua que ya estaban haciéndonos la cama para que les siguiéramos comprando muñequitos. Créditos finales, musica ochentera a ritmo de sintetizador de tres cincuenta y ya está. Fin.

CONCLUSIÓN:

Bueno, antes que nada, os pido perdón por el tamaño de la entrada, pero esta peli merece ser analizada en toda su extensión. Veamos, no es que sea mala (de hecho, he reseñado cosas muchísimo peores), pero sí es bastante estúpida y grotesca. No obstante, se deja ver y hasta llega a ser entretenida, lo que no es poco.

Un sonriente Skeletor poco después de enterarse de su candidatura al Nobel de la Paz.

Por otro lado, la protagonista indiscutible de la función es She-Ra. Es ella la que lleva el peso principal de la historia, lo que nos obliga a tomarnos en serio lo que os comentaba al comienzo de la reseña. Con total seguridad, "She-Ra" fue para los creadores de "He-Man" lo que "Futurama" a "Los Simpson" para Matt Groening: la culminación de su obra como animadores, la serie que de verdad querían hacer... pero que el éxito de sus primeros trabajos les obligó a sacrificar. Por otro lado, mezclar un concepto tan poco navideño como los "Masters del Universo" con la mismísima Navidad es algo tan surrealista como incongruente. Después están los diálogos, verdadera carne de presidio se mire por donde se mire... Y luego los giros argumentales: Skeletor se vuelve bueno de repente y se dedica a curar perritos abandonados. Tremendo. Podríamos hablar del guión y la animación, pero teniendo en cuenta que la serie era igual de cutrilla, pues tampoco merece la pena. Dos capítulos uno detrás de otro y sin publicidad por el medio... así es como podríamos valorar este esperpento.

"Cuando pienso en todo el tiempo que he malgastado yéndome de farra con Hitler y Bin Laden..."

Y nada más. La peli, como casi todas las chorradas que habitualmente suelo pegarme, está disponible en YouTube para vuestro deleite y disfrute. Así que si queréis ponerle el broche de oro a las Fiestas, ya estáis tardando en darle al "Play". ¡Si es que quien no es feliz es porque no quiere!

La madre que os parió...

¡Exactamente! Cada vez que reseñamos una peli cutre, uno de estos bichos pone huevos.